Informaciones internacionales para estudiantes y profesores   

Historia Social  

El Programa de Posgrado en Historia Social (maestría) de la Universidad Estadual de Londrina (PPGHS-UEL) fue acreditado por la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (CAPES) en julio de 2006 e inició sus actividades el primer semestre de 2007. Su objetivo es la formación de docentes e investigadores que desarrollen un rol importante en la enseñanza, investigación, construcción y diseminación del conocimiento en el área de la Historia. Con ese fin, el Posgrado en Historia Social capacita a sus estudiantes para trabajar en las instituciones de enseñanza universitarias y de investigación académica. El Programa se inserta en el Área de Concentración de la CAPES Historia Social y sus cuatro líneas de investigación son: Territorios de lo Político; Historia y Lenguajes; Prácticas Culturales, Memoria e Imagen; Historia y Enseñanza.

El Área de Concentración Historia Social se define no solamente por la variedad de sus objetos de investigación, sino también por la concepción de cognoscibilidad del fenómeno histórico en sí, por la incorporación interdisciplinaria y por la articulación de las partes con la totalidad. Esas bases teóricas de la Historia Social están directamente relacionadas con la historia del surgimiento y consolidación de ese campo temático. El término “Historia Social” emergió, inicialmente, a partir de una oposición a una historia pautada por los eventos políticos-militares y por la narrativa de los grandes hechos de la nación. En contrapartida, el termino expresaba como prácticas deseables la articulación de todos los niveles del conocimiento histórico, o sea, la comprensión de la sociedad en sus instancias sociales, económicas y culturales; la contribución entre las varias ciencias humanas; la valoración de la historia de otros grupos sociales que no se constituyen como parte de las capas dominantes; y el estabelecimiento y resolución de problemas, en lugar de la narrativa. 

Al largo del tiempo, la Historia Social ha ido construyendo un campo del conocimiento, con métodos y problemas propios, de la misma forma que ha ocurrido con la Historia Económica y la Historia Demográfica. Ese desarrollo ha permitido el enriquecimiento de los métodos para el análisis de fuentes históricas, el énfasis en el papel de las acciones humanas en la historia y la apertura al estudio de diferentes temporalidades –las relaciones entre la “corta” y la “larga duración”. Otras contribuciones, en especial de historiadores provenientes del marxismo británico, han estimulado abordajes centrados en la historia de los movimientos sociales, la historia “vista desde abajo”, o la cultura de las clases populares.

Las discusiones conceptuales sobre “clase social” y “cultura” se han constituido como una gran contribución para los estudios históricos, incluso para aquellos no tributarios del materialismo histórico. También han tenido notoriedad algunas contribuciones metodológicas como la utilización de los testimonios orales, de la literatura popular y de nuevas problematizaciones para las fuentes jurídicas. Las dimensiones políticas no fueron rechazadas y se articularon con una visión totalizante de la sociedad.

De esa forma, la Historia Social ha podido concebir el conocimiento histórico como “análisis de las relaciones sociales entre los hombres y las modalidades de sus cambios”, un conocimiento articulado y dotado de coherencia interna, total (todas las dimensiones de lo social son pasibles de investigación histórica) y dinámico (capaz de incorporar cambios).

La idea de constitución de una Historia Social encontró su punto de inflexión, en los años sesenta y setenta del siglo XX, con la emergencia, en las ciencias humanas de modo general, de paradigmas posestructuralistas y antirrealistas. La realidad histórica, ahora convertida en textos y efectos de representación, podría ser sometida a los “análisis hermenéuticos”, a las “deconstrucciones”. Todo conocimiento del pasado seria relativo.

Esta última concepción, llevada al paroxismo, ampliada por ataques al racionalismo y a los sistemas de explicación global de las sociedades, acabaría por divorciarse del paradigma constituyente original de la Historia Social: la cognoscibilidad del fenómeno histórico.

Sin embargo, aunque la Historia Social pueda compartir métodos del análisis documental, a pesar de su tendencia a comprender que el conocimiento solo puede ser una representación, ella se distancia radicalmente de las posturas anteriormente citadas. Se distancia teóricamente, al concebir el pasado como realidad cognoscible, y metodológicamente al defender la posibilidad de analizar las relaciones existentes entre los vestigios del pasado (sus “representaciones sociales”) y la realidad por ellos designada o representada.

Al enfatizar la percepción de los fenómenos históricos como una totalidad cuya composición abarca relaciones sociales, políticas, económicas y culturales, el campo temático de la Historia Social se caracteriza más por su posicionamiento en relación con los objetos que por los objetos en sí. Privilegia el diálogo multitemático e interdisciplinario. Ese es el diferencial que permite distinguirlo de las contribuciones de otras áreas del conocimiento histórico.

Asimismo, aunque ciertos problemas de investigación indiquen la predominancia de un campo de conocimiento histórico determinado, la apertura a la discusión de otras áreas es plenamente estimulada. Por ejemplo, cuando se analiza un fenómeno político, se lo hace basándose en conceptos y métodos de la historia política, sin que por ello deje de prestarse la debida atención a otras dimensiones de la vida social, como la cultura, las cuestiones ambientales, la economía, etc. Es posible hacer, por ejemplo, con problemáticas y metodologías propias una “historia social” de un fenómeno cultural o religioso, o una “historia social” de la enseñanza de Historia, sin reducir tales reflexiones a los estudios específicos de la historia cultural, de las religiones o de la educación.       

Por lo tanto, el Área de Concentración Historia Social fue elegida justamente porque permite y estimula el estudio integrado de esas dimensiones de los fenómenos históricos. Territorios de lo Político; Historia y Lenguajes; Prácticas Culturales, Memoria e Imagen; y Historia y Enseñanza son los campos elegidos para reflexionar y promover investigaciones en el área propuesta. Los cuatro campos resumen y aglutinan los trabajos desarrollados por los profesores del Programa de Historia Social, y hacen de la Historia Social siempre el locus privilegiado de la reflexión teórica.   

LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: PRÁCTICAS CULTURALES, MEMORIA E IMAGEN

El concepto de cultura es complejo en el interior de diferentes áreas de las ciencias humanas, como la Antropología, la Sociología y, también, la Historia. Múltiples autores se dedicaron a delinearlo. El objetivo de esta línea de investigación es reflexionar sobre cuestiones relacionadas con las prácticas culturales en el campo histórico, a partir de múltiples matrices teóricas, considerando su confluencia interdisciplinaria con otras áreas del conocimiento. Las prácticas culturales, en sentido lato, pueden manifestarse de diversas formas, como el patrimonio, la religión y la religiosidad. Tres cuestiones parecen abarcan la discusión: una de ellas está relacionada con las identidades, concebidas como construcciones históricas que les permiten a los grupos tener la percepción de que están en un espacio social común y, a la vez, ser situados en la representación del otro. Asimismo, es posible resaltar las memorias colectivas que, circunscritas y construidas por determinados grupos en el interior del juego social (en el cual se incluyen por intermedio de la invención de tradiciones aparentemente antiguas e inmutables, pero, en general, cargadas de historicidad) son monumentalizadas a través de distintos lugares de memoria. Otro foco de reflexión de la línea de investigación son las imágenes de distintas naturalezas, que son abordadas como objetos de investigación y/o fuentes primarias. Ellas también pueden tornarse monumentos y componer la textura de narrativas que entrelazan memorias o reposar en el territorio del silencio y aguardar momentos estratégicos para su emergencia.         

LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: TERRITORIOS DE LO POLÍTICO

Aunque a lo largo del siglo XX los avances de la investigación histórica hayan estigmatizado la historia política y de las relaciones del poder, esos temas siguen siendo algunos de los más buscados por la investigación histórica y por el debate historiográfico. La ampliación de la percepción de las relaciones de poder ha multiplicado las posibilidades de investigación en esa área, además del estudio de las instituciones estatales y no-estatales, las relaciones de hombres y mujeres con el medio ambiente, movimientos sociales, memorias colectivas, transformaciones y permanencias de estructuras de poder, así como sus interfaces con otras dimensiones de la vida social, como la religión, el género, las identidades culturales y espaciales, etc. Desde las últimas décadas del siglo XX y el comienzo del siglo XXI, se han ampliado las demandas y formas de reivindicación que los grupos sociales dirigen tanto a la sociedad civil como al Estado, que van de la preservación de la naturaleza a la defensa de los derechos de las llamadas minorías. Esas transformaciones implican repensar varios conceptos y nociones presentes en la historia política, como la noción de identidad, de representación, de participación popular, de partidos políticos, de público-privado, etc. En ese sentido, la línea Territorios de lo Político abarca el estudio de las formas y espacios institucionales y no institucionales de lo que hoy se comprende como el campo de la historia política. Ese campo engloba tanto los movimientos sociales informales, sean urbanos o rurales, como la construcción de identidades regionales/nacionales/civilizacionales, además de los espacios de exteriorizaciones históricas especificas, tales como proyectos políticos e instituciones concebidos todos ellos como espacios de tensiones y conflictos. Para esta línea de investigación son fundamentales la noción de historia del tiempo presente; los estudios y reflexiones sobre la memoria colectiva, la cultura política y el imaginario político.             

LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: HISTORIA Y LENGUAJE

Esta línea de investigación tiene como objetivo el estudio de los lenguajes tomados como problema para el trabajo del historiador social y de la cultura. Las relaciones entre Historia y Lenguajes no son nuevas, así como los problemas enfrentados por los historiadores que, recurriendo a las fuentes imageticas, sonoras y escritas, buscan comprender los sujetos en el mundo, sus concepciones y visiones, los gestos que conectan ideas a los lugares y las formas y circunstancias de las creaciones humanas.
Tales pretensiones ponen al historiador ante una amplia gama de cuestionamientos, como las relaciones entre lo narrado y lo vivido, entre historia y ficción, cómo percibimos, construimos y reconstruimos las realidades, cómo los lenguajes representan nuestras vivencias, fabrican nuestros puntos de vista y visiones de mundo, de qué manera representamos lo que sabemos sobre el pasado y los límites del conocimiento que el historiador pretende construir.
Delante de estos presupuestos, se aceptan proyectos que escojan lenguajes imagéticos, escritos y sonoros como espacios privilegiados para entender dinámicas socioculturales y para investigar cuestiones más amplias, como las relaciones entre el lenguaje producido por el historiador y el mundo sociocultural, el lenguaje escrito y la oralidad o performance, la producción cultural y comunidades de recepción, la historia de la escrita y prácticas de lectura y los lenguajes y ritos.

LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: HISTORIA Y ENSEÑANZA 

La línea de investigación en la enseñanza de la Historia se ocupa de los significados y los sentidos de la Historia para los sujetos en el mundo contemporáneo. La línea considera importante la escritura de la Historia, así como su enseñanza considerando cuestiones relacionadas con el sujeto, la narrativa, los documentos y las múltiples perspectivas de los diálogos epistemológicos y metodológicos. Asimismo, propone el desarrollo de investigaciones a partir de diferentes referenciales teóricos y con diferentes perspectivas metodológicas que tengan como objeto las distintas formas de constitución de la enseñanza de la Historia en espacios institucionales o cotidianos. Entre los temas de investigación de esta línea están: Saberes históricos en diferentes espacios de memorias, la formación de profesores, le relación entre los saberes específicos y los saberes pedagógicos, el pensar y el hacer docente, el alumno como construcción social, conocimiento histórico y la formación de la consciencia histórica, los libros didácticos, currículos y sus usos, lenguajes y narrativas históricas y la educación histórica.